Ser el "invitado de piedra" es la sensación diaria de los periodistas que trabajan diariamente en La Moneda cubriendo las actividades y noticias de la presidencia de Chile.
De "La copucha", sala de prensa de los medios en la Moneda (segundo patio a la izquierda entrando por Moneda), nos contaron cómo los periodistas tienen la sería impresión de que sus conversaciones telefónicas no son privadas. "Se sabe que los computadores están intervenidos por seguridad del estado" y que son revisados al terminar el día. "Es aceptable la razón" según nuestra fuente, "pero no te dejan hacer el trabajo", dice... Y seguro, no es muy cómodo escribir y que misteriosamente se cambie la ventana activa, que los teléfonos se corten en pleno despacho... o que al contestar llamados se escuchen extrañas voces del otro lado.
Más allá del comidillo, el tema de fondo parece ser la confianza de la presidenta Bachelet con aquellos que le rodean. Medidas de seguridad bastante restrictivas con los reporteros y acomodaciones incómodas que limitan los movimientos de la prensa al mínimo son parte de la evidencia de comunicaciones no tan fluidas entre periodistas y palacio, lo que se se suma a prácticas de información restringida que a Bachelet ya se le conocían durante su trabajo en el ministerio de Salud, un grupo hermético.
¿Hay un tema de desconfianza? En la copucha se comentaba ya desde comienzo de la administración Bachelet cómo era muy dificil hablar con la presidenta y preguntarle libremente —incluso en las actividades que los mismos periodistas tenían que cubrir— limitándose a escuchar lo que decía la jefa de estado sin poder contrapreguntar por temas de la actualidad. "Son más quisquillosos en la seguridad con los periodistas", dice la fuente. ¿Será la falta de costumbre por el omnipresente Lagos de la administración anterior?
Visto que se trata de "La casa de todos los chilenos" —como alguien diría por ahí— ¿debería ser normal que alguien viniera a contar lo que pasa adentro, o no?
Foto de El blog de Chile


























Inquietud en La Moneda
Yo me pregunto... ¿ es algo nuevo?... y si me responden que esto no debe ocurrir en democracia... ¿cómo esto ocurre en la sala oval de la Casa Blanca que se autodenomina la primera democracia del mundo?.
Creo que el artículo está mal enfocado y que quienes se sienten intervenidos e intervenidas deben reclamar a sus superiores que les están cortando los llamados que no tienen nada que ver con el trabajo así como la internet que es usada para fines ajenos a la labor.