Por Luis Breull
La dimensión más brutal y pragmática de la política es reducir su ejercicio a apuestas de ingeniería electoral, en desmedro de confrontar proyectos globales que permitan a los ciudadanos ser sujetos sociales capaces de optar racionalmente.
Quizá el mayor error de la Concertación en sus casi 20 años en el poder ha sido dejarse seducir crecientemente sólo por encuestas y por la tecnocracia política catch all parties o atrapa todo, cuya existencia se relativiza y emerge sólo para los ciclos electorales. Es decir, la opción por un juego donde el sentido de los partidos no es la adhesión racional a un conglomerado con un proyecto político común y la conquista de nueva militancia, sino levantar apuestas unilaterales para ganar elecciones con un padrón indolente, envejecido y estanco.
Visto así el proceso, Pepe Auth -Presidente del PPD y mentor intelectual de la fórmula de división de dos listas del oficialismo- es hoy la personificación del fracaso y el punto de inflexión en un campo político que se ha movido con ceguera e irracionalidad. La misma que llevó a la directiva de la DC a expulsar a la disidencia y a conseguir su peor votación de las últimas décadas. La cantidad de alcaldes electos por la Concertación es una derrota indiscutible, faltando aún dos municipios por definir, debido a que de 203 baja a146 ediles (-28%) frente a la Alianza que sube de 104 a 142 (+37%). Sin considerar que ambos bloques asisten a la pérdida neta de 411 mil y 301 mil electores respectivamente en la contienda de concejales 2008 v/s 2004.
En un zoom-in a la votación de concejales en la Región Metropolitana, el oficialismo cae de 48,33% a 43,39% , mientras que la Alianza también desciende, pero sólo de 40,09% a 39,05%. Todo esto se completa con un 1,4% de independientes sin pacto, el alza del Juntos Podemos Más hasta llegar a un 10,31% y la obtención de un 5,8% del pacto por un Chile Limpio (ambos pueden ser decisivos en la próxima presidencial-parlamentaria).¿Se esconderá el efecto TranSantiago en esta baja concertacionista, con 9 alcaldes y 18 concejales menos, o bien es sólo el desgaste de un conglomerado que envejece por la inercia de su propia falta de renovación, de cara a transformarse en pocos años en un club de la tercera edad? Como contrapartida, la Alianza por Chile gana 7 alcaldes y 8 concejales más que el 2004, con rostros generacionalmente más jóvenes.
Puede que el término “codicia” usado por la Presidenta Michelle Bachelet para explicar la crisis financiera internacional se ajuste a la conducta de la Concertación. Codicia al ver a los ciudadanos sólo como una bolsa de electores; codicia al doblar el número de candidatos en competencia para aplacar las presiones internas para construir liderazgos partidistas propios y sólo aspirar a sacar más votos; codicia para planificar pactos por omisión y, luego, para respetarlos a medias; codicia para reducir la política a un mero juego de apuestas personales, en donde si se pierde, la culpa es del azar.


























Hay elementos que en la ...
Hay elementos que en la práctica pueden ser difíciles de encontrar, uno de ellos es que los electores puedan aplicar un criterio racional a la hora de votar, ejemplos sobran: Paulina Nin en su tiempo, al igual que Raquel Argandoña, o ahora Patricio Laguna, concejal de Estación, aunque ostenta la carrera de ingeniería comercial, Jorge Gajardo por La Florida, en fin, eso no tiene un criterio racional, sino más bien emocional, y por cierto bastante farandulero.
También podemos ser más críticos, al margen de la gran empatía que demuestra nuestra Presidenta, ¿qué otros atributos racionales – técnicos tiene para haber llegado a La Moneda? En todo caso el efecto es mundial y está, desde mi punto de vista, asociado a la percepción de las personas, a su emoción más que a la razón. George Bush es claramente un ejemplo o Ronald Reagan.
La pregunta es si racionalizamos la política, quienes realmente deberían tener el derecho a votar, quizás eso cerraría aún más el circulo de poder, que en nuestro país suele circunscribirse a cuatro paredes y a un grupo de amigos, excluyentes, autosuficientes, codiciosos y en un claro afán de perpetuarse en el poder y que por cierto no sólo actúa en el gobierno, sino también en empresas, sino preguntémosnos porque de las 100 principales empresas del país los gerentes son de 5 colegios de Santiago, ¿coincidencia? Y de la universidades privadas, si no eres de la Chile o la Católica el camino es dificil, si eres de escula con número peor, si si cometes el pecado de tener la piel oscura o apellido mapuche ni hablar ¿o estoy hablando de algo que no ocurre?. Un amigo español me decía “en Chile no hay chilenos, hay hijos de españoles, hijos de ingleses, hijos de italianos, menos chilenos, para pensar ¿no?
Volviendo al tema, cuando busco la razón de la codicia que mencionas en el artículo, me hizo mucho sentido el artículo de Juan Carlos Eicholz, Nuestras luces y sombras, en cual indica que nuestra mayor fortaleza puede ser nuestra mayor debilidad. Eso es una de las razones por la cual la Concertación de partidos por la democracia está perdiendo la capacidad de ser opción de gobierno, su gran propósito fue el cambio, No más Dictadura, No más Pinochet, No más!!! La apuesta era al desprendimiento, a la renuncia y al bien común, al cambio, en todo sentido. Qué nos han entregado al país, actores inamovibles, representantes provenientes de un fracasado modelo colapsado en 1973, escasas opciones de recambio, inmovilidad, como momias, escasez de ideas, exclusión, la misma que recriminaban hace 20 años, discriminación hasta por el modo de pensar, falta de apertura de participación, en fin, se han cerrado a las posibilidades que todos juntos construyamos un país mejor, más allá de los colores políticos reflejados en el arcoiris.
Como se refleja, el caso más impactante es el transantiago, ¿cuánto más dinero debemos farrearnos para reconocer el error y arreglarlo de fondo?, pero no, hay que pedir un crédito fuera, al BID, créditos extraños al Banco del Estado, entregar plata a regiones y comprar Senadores y Diputados, para no reconocer, en fin esa soberbia es la que nos tiene a todos complicados. ¿Y qué pasa cuando lo llevamos a los servicios de salud?, con la cantidad de millones que se han invertido, ¿eso es codicia, soberbia o ineficiencia?
Entonces, en 20 años hemos tenido dictaduras de derecha, demócratas cristianos, socialistas y probablemente volvamos a la derecha con Piñera. Me pregunto: ¿el problema de fondo se ha solucionado? Cuándo aún en navidad la gente se roba el scotch en sus oficinas para cerrar los regalos o los lápices en marzo, se lleva resmas de papel u otros artículos de escritorio que después se venden en el persa del Bio-Bio, cuando el más “bacán” (término utilizado por mi hijo) es el que roba, el que hace la cimarra, el que llega tarde, cuando la gente comienza a trabajar a las 18:00 horas para ganar horas extraordinarias y se cuestiona a los que se van temprano por “flojos” aunque trabajaron todo el día para irse a la hora, cuando el empresario elegante elude impuesto, no evade, paga el mínimo y por debajo complementa el sueldo, compra y vende “negro”, ciomea en las licitaciones, me entro a cuestionar si es un tema de racionalidad política o de cultura.
Cómo escribí hace un tiempo atrás en la revista digita Capire de un mail recibido que no gurde el autor
http://www.capire.info/2008/04/15/tecnologia-e-innovacion-%c2%bfdonde-empezar/
Dónde realmente comienza la diferencia entre los países pobres y los ricos.
La diferencia entre los países pobres y los ricos no es la antigüedad del país. Lo demuestran casos de países como India y Egipto, que tienen miles de años de antigüedad y son pobres. En cambio, Australia y Nueva Zelanda, que hace poco más de 150 años eran casi desconocidos son, sin embargo, hoy países desarrollados y ricos.
La diferencia entre países pobres y ricos tampoco son los recursos naturales con que cuentan, como es el caso de Japón que tiene un territorio muy pequeño y el 80% es montañoso y no apto para la agricultura y ganadería, sin embargo es la segunda potencia económica mundial pues su territorio es como una inmensa fábrica flotante que recibe materiales de todo el mundo y los exporta transformados, también a todo el mundo logrando su riqueza.
Por otro lado, tenemos una Suiza sin océano, pero tiene una de las flotas navieras más grande del mundo. No tiene cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; en sus pocos kilómetros cuadrados, pastorea y cultiva solo cuatro meses al año ya que el resto es invierno, pero tiene los productos lácteos de mejor calidad de toda Europa.
Al igual que Japón no tiene recursos naturales, pero da y exporta servicios, con calidad muy difícilmente superable, es un país pequeño que ha vendido una imagen de seguridad, orden y trabajo, que lo han convertido en la caja fuerte del mundo.
Tampoco la inteligencia de las personas es la diferencia como lo demuestran estudiantes de países pobres que emigran a los países ricos y logran resultados excelentes en su educación, otro ejemplo son los ejecutivos de países ricos que visitan nuestras fabricas y al hablar con ellos nos damos cuenta de que no hay diferencia intelectual.
Y tampoco es la Raza la que marca la diferencia pues en los países Centro Europeos o Nórdicos vemos como los llamados vagos del Sur demuestran ser la fuerza productiva de estos países, no así en sus propios países donde nunca supieron someterse a las reglas básicas que hacen a un país Grande.
La ACTITUD de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta de las personas en los países ricos se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas:
1. La Moral como principio básico.
2. El Orden y la Limpieza.
3. La Honradez.
4. La Puntualidad.
5. La Responsabilidad.
6. El Deseo de superación.
7. El Respeto a la ley y los reglamentos.
8. El Respeto por el derecho de los demás.
9. Su Amor al trabajo.
10. Su Afán por el ahorro y la inversión.
¿Necesitamos más Leyes?
No, sería suficiente con cumplir y hacer cumplir estas 10 simples Reglas.
No somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales, o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros, simplemente nos falta carácter para cumplir estas premisas básicas de funcionamiento de las sociedades.
Quien sabe, quizás en algunos años más vivamos en un país desarrollado