Por Felipe Herrera
No hay ninguna posibilidad de que alguien sea sometido al test de VIH y no sepa que así fue. Por eso escribo esto con absoluta conciencia de que no debe ser una opinión popular ante la polémica nacional, pero esa es la idea. ¿Cual es el problema chileno detrás del escándalo de los test de VIH? Le doy una vuelta. Parto del titular de ayer de La Segunda: 512 infectados con SIDA y no lo saben.
Primer error: Tener VIH no es lo mismo que tener SIDA. Si esas 512 personas tienen el VIH no necesariamente tienen Sida.
Segundo error: Ojalá La Segunda titulara así cada vez que sale el informe de la UNAIDS (el organismo de la ONU para el Sida) donde se señala la cantidad de infectados con VIH que ni siquiera han ido a hacerse el test. Un subsecretario habló de 21.000 personas infectadas sin saberlo y hace solo unos días una especialista de la U de Chile habló de 40.000. Según estos datos el titular me parece francamiente equivocado, sensacionalista y un aprovechamiento de la ignorancia. Pero no es nada contra La Segunda, porque esta portada no hace más que reflejar cómo se trata a nivel nacional este tema —sin dejar de reconocer que esos 512 están comprobados y los 40.000 posibles son "estimados", ahí podría haber un titular, pero mejorado—.
Parto con esto porque me parece que las responsabilidad están en otra parte. Sucede que no existe ninguna posibilidad de que a alguien, en Chile, se le tome el test de Elisa sin saber que se lo tomaron. Explico: en el protocolo de atención y en la ley está explicitamente señalado que ningún funcionario de salud puede tomar el test de VIH a un paciente sin que éste concienta —debiendo firmar para permitirlo—. Este hecho que parece haber sido pasado por alto cambia bastante las cosas. Anótese: ninguna de las 512 personas "infectadas y que no saben" fue obligada. Todas ellas saben que en un determinado laboratorio o centro de salud está el resultado de su examen de Elisa.
Lo mismo pasa en el sistema privado.
Uno de los problemas de la situación actual es la irresponsabilidad nacional respecto de la epidemia mundial del VIH/SIDA. No hablo por ahora de los organismos de salud, sino de la población ignorante y por lo tanto inconciente de los riesgos. La causa de esto puede ser una mala política, pero también una sociedad que prefiere, por ejemplo, esconder las cosas debajo de la alfombra y no ir a buscar el resultado de su examen. No soy el único que piensa lo mismo, se conversa y se concuerda: hay una responsabilidad de los mismos usuarios.
No exculpo ni al ministerio, ni a los hospitales o a las direcciones de salud, porque tienen responsabilidad. Dentro de las circunstancias en que el sistema de salud es particularmente responsable de notificar el contagio es cuando se trata de pacientes hospitalizados. Cuando un paciente es internado por, por ejemplo, una neumonía, se le pide su autorización para el examen de VIH y, estando internado, un funcionario de salud debe darle el resultado y, por supuesto considerarlo en el tratamiento.
Por eso no corresponde que el sistema de salud persiga a los infectados. En ningún caso, ni ahora ni nunca. Lo que está pasando ahora parece una medida desesperada porque "el chileno" le teme al SIDA, es ignorante aún de que no es una enfermadad mortal sino crónica y, en cambio, despide al trabajador que tiene notificación de VIH ...y los diarios titulan con que hay 512 locos sueltos en Chile. Démosle una vuelta y preguntémonos: ¿Por qué esas personas no son capaces de ir a buscar sus exámenes?
Y sumemos los otros antecedentes: El ministerio sí tiene responsabilidad de esta mla política, por el escándalo de las platas del fondo del SIDA que se entregaron y se gastaron quién sabe cómo, porque el sistema de salud sí está en crisis, porque ni siquiera los funcionarios son capaces de enfrentar y de llevar a cabo una política nacional frente a la epidemia del VIH, porque la población, que debería acusar recibo de una educación para la salud, no lo está haciendo y, de nuevo, no va a buscar sus resultados.
Creo que precisamente es la crisis de salud la que ha colaborado en desvirtuar el escándalo de las notificaciones atribuyéndo responsabilidades equívocas (que sin embargo las hay). Visto así el problema sigue teniendo urgencia, pero también aparece como el botón de muestra de un sistema de salud en crisis y tan desprestigiado que ni siquiera es capaz de decir "esta es la forma correcta de hacerlo, de mantener las epidemias controladas y disminuir los riesgos de insalubridad", en cambio se reacciona a los medios de comunicación que, en esta ocasión para mi gusto están enfocando un debate que requiere una mirada un poco más de largo plazo y no solo tomar parte política en la crisis.


























Preocúpate de tu propia salud, porque nadie más lo hará por tí.
Más allá de comentar como los medios de comunicación han abordado el tema, que por cierto, lo han hecho con una falta de delicadeza enorme, me parece mucho más válido, y más rescatable comentar el por qué la misma gente no se preocupa de su propia salud. Cuando una persona tiene sospechas de que tiene vih, ó si el médico le ha dado la orden de hacerse el exámen, esa persona cláramente debe acudir a un laboratorio, clínica, o centro de salud en donde puedan realizarle una toma de sangre para su posterior análisis, y cláramente esa persona a menos que tenga una enfermedad al cerebro ó a la memoria, es prácticamente imposible que pueda olvidar RETIRAR los resultados de los exámenes de una posbile infección de tal envergadura. Es por eso, que la responsabilidad total de esta crisis, ó por lo menos el 99,9 % de la responsabilidad es atribuible a las propias personas ó afectados.
Lo que sí podríamos criticar dúramente es el manejo de esta crisis por parte de las autoridades. Dentro de estos días, se ha notificado a muchas personas de que son portadoras de vih, y sin duda las personas encargadas de notificar, no les importa en lo más mínimo cómo esté, donde esté, y ni mucho menos con quién esté la persona notificada, lo que me parece una falta de insensatez, y de delicadeza enorme. A muchas personas notificadas se les ha avisado de esto, mientras están en el trabajo, y cláramente no es el mejor lugar para hacerlo. Esta gente, los notificadores deberían al menos estimar que una persona promedio que trabaja, deja su lugar de trabajo entre las 18 y las 20 hrs, siendo un horario posterior a este, él más acertado para ser notificado.
Sí bien esto ya se ha transformado de una crisis que afecta al ministerio de salud de Chile, esto va mucho más allá de eso, hasta donde la propia gente, espera que hagan las cosas por ellos ? Si yo no me preocupo por mi propia salud nadie lo hará pór mí, ó al menos nadie tiene el DEBER de hacerlo.
Es por eso que una posible solución a este conflicto y ya que se sabe que mucha gente no ha sido notificada, es que la propia gente, busque en sus recuerdos mas recónditos de su memoria, sí es que por casualidad se le ocurrió hacerse un exámen de vih, tener la mínima preocupación y deferencia de ir a RETIRARLOS.