

Por Mariana Aylwin y Ernesto Evans
Digámoslo claramente: el actual sistema electoral está usurpando el derecho a ejercer libremente la ciudadanía a 3 millones de chilenos. Es un hecho que las nuevas generaciones no están dispuestas a que los obliguen a votar, ni menos a hacer un trámite burocrático para inscribirse en una oficina pública que abre sus puertas de vez en cuando y que funciona alejada de la modernidad, registrando a los ciudadanos con tinta en el dedo en unos grandes libros decimonónicos.
Lo que está detrás de la falta de participación electoral juvenil, no es sólo el desinterés por la política. Hay un acto de rebeldía en el no querer inscribirse ni votar en forma obligatoria. Con razón. Votar debe ser un acto de libertad. Tampoco hay causas entusiasmantes para hacerlo. Ello explica que en 1988 se inscribieron más de 400 mil jóvenes entre 18 y 19 años y 20 años después sólo 40 mil. Lo cierto es que el padrón electoral se está envejeciendo cada vez más y la democracia en vez de ampliarse, se va reduciendo, dejando de ser atractiva para quienes no participan. Difícil es también la renovación con un padrón cada vez más pequeño.
¿Por qué ha costado tanto modificar esta situación? Entre 1994 y el 2008 se han presentado 7 iniciativas legales para establecer la inscripción automática y el voto voluntario. Tres de ellas fueron rechazadas, la última hace tres meses en la Cámara de Diputados. Otras fueron archivadas o retiradas. Una está en discusión en el Senado. Los argumentos para tal rechazo han sido variados, especialmente ha suscitado oposición el voto voluntario, pero es evidente que la razón principal está en el miedo a la irrupción de un electorado nuevo que no se sabe cómo va a comportarse.
Más vale electorado conocido que por conocer, pareciera ser la conclusión de quienes han sido elegidos por el padrón actual. Lo cierto es que la imagen predominante respecto de quienes deben decidir- el gobierno y los parlamentarios- es que han estado con la calculadora en la mano. Sin embargo, por primera vez pareciera haber conciencia política de que el actual sistema no da para más y se han abierto posibilidades que nunca antes existieron para cambiar la situación. Con todo, ha surgido un nuevo argumento para el rechazo: la desconfianza de que un sistema de inscripción automática se preste para la utilización mañosa de la información respecto de las personas habilitadas para votar y el fraude. O sea, pasamos de la discusión acerca del voto voluntario sobre el cual parece haberse construido un consenso, a la discusión sobre las complejidades de la implementación de la inscripción automática. Se trata de una excusa inecusable.
¿Es tan difícil construir un sistema confiable de incripción automática? Categóricamente no. De hecho en América Latina, Brasil, Argentina, Costa Rica, Colombia, Ecuador y Perú nos llevan la delantera y sus sistemas no han tenido problemas. En la mayoría de los países donde hay inscripción automática (casi todos los de Europa Occidental) el registro de electores se forma a través de la información del registro civil. El principal desafío es identificar la información necesaria de las bases del registro civil, para que la autoridad electoral establezca el padrón electoral y definir las funciones de la autoridad electoral respecto del manejo de dicha información. En general, éstas incluyen elaborar la lista de ciudadanos sobre la base de la información del registro civil; aplicar los criterios de exclusión conforme a la ley (por ejemplo los condenados por delitos); informar el listado preliminar de votantes; dar a conocer a los votantes su situación; brindar la oportunidad de que se formulen quejas o impugnaciones a la lista preliminar y certificar la lista final antes del proceso eleccionario. Las mayores dudas se refieren a cómo mantener un registro de direcciones actualizado. Hoy día Chile tiene uno de los registros civiles más modernos del mundo, con sistemas que permiten la conexión de bases de datos. Sólo se requiere entregar la potestad para obtenerlas desde distintas fuentes para efectos de indexarlas a un local de votación y mesa de escrutinio.
Por otra parte, para implementar un proceso electoral con un padrón mayor, simplemente hay que poner más locales de votación y mesas electorales. Si en la última elección municipal había poco más de 8 millones de potenciales electores que implicaron la instalación de 33.440 mesas en las cuales votaron un promedio de 243 electores, para 3 millones de votantes más se requieren unas 12 mil mesas más de votación. Como un 32% de las mesas se concentran en la Región Metropolitana con casi la mitad de los electores y un promedio de 300 electores por mesa, se podría iniciar en la capital un piloto con votación electrónica que hiciera más expedito el proceso electoral. A futuro, debiéramos llegar a tener un sistema on line y permitir a cualquier persona votar desde cualquier lugar. Pero no se trata de ir tan lejos: hoy se puede establecer un sistema electrónico como el brasilero, que funciona con mesas electorales en que, en vez de votar manualmente, se vota a través computadoras de registro directo (DRE), que graban los votos en la pantalla, se activan en forma digital, procesan los datos y los registran en la memoria. Luego de la elección, los datos se tabulan, se trasmiten individual o procesados a las oficinas centrales desde donde se informan los resultados. Con todo, el voto electrónico ayudaría, pero no es un requisito para implementar la inscripción automática.
Por lo tanto, el problema es de voluntad política. La inscripción automática no es difícil, no es cara, funciona en otros países en forma confiable y segura. No hay más explicación para un nuevo rechazo, que el temor a la democracia y el temor a los jóvenes.
Cómo debiera operar
* El Servicio de Registro Civil e Identificación envía mensualmente la nómina de las personas que deban ser incorporadas al Registro Electoral (los que cumplen 18 años y otros que autoriza la ley a votar como los extranjeros residentes más de cinco años en Chile).
* Las personas son notificadas por carta certificada por el Servicio Electoral. El domicilio es obtenido por el Registro Civil en diversos trámites -además del de expedición del documento de identidad-, como por transferencia de vehículos, registro de discapacitados, otorgamiento de licencias de conducir, etc.
* Los interesados pueden solicitar la rectificación del domicilio, y por ende de la inscripción electoral.
* El Registro Civil debe informar también las defunciones. Otros organismos (Ministerio del Interior, Tribunales de Justicia) de quienes no pueden votar conforme a la ley.
* 120 días antes del acto eleccionario, el Servicio Electoral debe determinar el padrón electoral, con las exclusiones que establece la ley.
* El padrón debe estar listo 60 días antes del acto eleccionario para recibir reclamos y 30 días antes el registro definitivo.
* El padrón electoral debe estar disponible para todo quien quiera consultarlo, en la página web, con rut y lugar de votación.
* Para la inscripción automática debe derogarse el Título II de la Ley N°18.556, Orgánica Constitucional sobre Sistema de Inscripciones Electorales y Servicio Electoral.
* Para establecer el voto voluntario, debe derogarse el artic 15 de la Constitución que consagra la obligatoriedad del sufragio para los ciudadanos y el artic. 139 de la Ley N°18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, que establece la multa para el ciudadano que no concurra a votar.


























Estimados comentaristas, no es bueno ...
Estimados comentaristas, no es bueno insistir en una idea sin estar también dispuestos a escuchar atentamente los argumentos de los demás. Veo que les parece muy fácil, casi trivial, construir un padrón electoral de votantes sin una previa libre declaración de su voluntad de votar.
Para muestra un botón: el pago de subsidios a la cuenta de electricidad para clientes de bajos ingresos. Solamente después de varios años de mucho trabajo se logró pasar de un 50% al 80% de beneficiarios que efectivamente pudieron recibir su subsidio. Saben por qué? Porque nunca fue posible cruzar en un 100% las bases de datos de facturación de las empresas eléctricas con las bases de datos de clientes con ficha de pobreza; uno de los motivos es que la forma de escribir las direcciones no está estandarizada en Chile.
Les pregunto, Cómo van a dimensionar cuántas mesas de votación se organizan en una ciudad? A qué mesa se asignan los votantes? A qué local de votación se asignan las mesas? A qué dirección van a informar a los votantes su lugar de votación?
Claro, estas preguntas son interesantes sólo si se quiere que los pobres también voten libremente.
El argumento de la corrupción en Chile, mejor ni discutirlo.
Por ello, denle una vuelta más a inscripción voluntaria, libre e informada, y votación obligatoria.
Obviamente, las formas de inscripción hay que actualizarlas para que efectivamente sea un proceso sencillo.