Por Kenneth Bunker, líder por el Voto Libre
Hace una semana, cuando el senado aprobó el proyecto de Ley para instaurar la inscripción automática y el voto voluntario, todo apuntaba a que éste sería el nuevo método electoral para emitir votos en Chile. Sin embargo el desorden de la Concertación, el rechazo de los diputados del PRI y la negativa de la UDI condenaron el proyecto.
Si bien lo que se discute en el congreso nacional es la modificación del sistema electoral hacia un mecanismo de inscripción automática y voto voluntario, dentro del mismo proyecto existen diferentes matices. Están aquellos que defienden el sistema actual de inscripción voluntaria y voto obligatorio, están los que promueven la inscripción automática y voto voluntario, y están aquellos que prefieren la inscripción obligatoria con voto obligatorio.
Si bien es válido que cada sector tenga sus propias creencias, es inaceptable que los parlamentarios voten de tal o cual forma en base a intereses personales. El rol de los partidos es votar en representación de la gente y no para maximizar su probabilidad de re-elección. Es inaceptable que una reforma que abiertamente contribuye a democratizar el país no sea aprobado porque el método estratégicamente no beneficia a tal o cual sector.
La misión central de los personeros políticos, y por ende de los partidos políticos en sí, radica en mejorar la calidad de la democracia (en su sentido positivista). En consecuencia escuchar a la gente e interpretar de la mejor manera su voluntad, debería ser la raison d' être de estas personas e instituciones políticas. Calcular anticipadamente patrones de votos representa todo lo contrario a este principio. En cambio muestra que el éxito electoral esta por encima de los principios rectores de la democracia. Porque al discutir sobre democracia, hay que dejar de lado el mapa y la calculadora de lado, ¿no?
Bajo un análisis estrictamente basado en hechos empíricos (trabajos académicos) y revisiones a experiencias internacionales podemos inducir que cada método electoral naturalmente posee ventajas y desventajas. Si bien la realidad de cada país, y de su sistema político, obedece a los factores sociales, culturales y políticos de su entorno --y es naturalmente inverosímil transplantar leyes o políticas públicas--, sí es científicamente válido desprender lecciones de estas experiencias.
Me parece que este último método es la única forma de alcanzar respuestas científicamente justas, válidas y objetivas. Tanto los adeptos de la inscripción automática/voto voluntario, como sus detractores deben basar sus fundamentos en este método empírico de razonamiento. La opción alternativa consiste en basar juicios y argumentos en creencias populares, inducciones irracionales y datos mal procesados. El peligro de esto es que los argumentos pueden ser torcidos y doblados desde cualquier posición política motivado por el contexto de la coyuntura.
A continuación muestro algunos de los principales argumentos que han sido discutidos académicamente, y son --en su gran parte-- teórica y empíricamente válidos. Basado en estudios de experiencias internacionales y documentos académicos consternados con explicar los efectos de transitar desde un sistema de votación obligatorio a uno de votación voluntario --o viceversa--, encontramos las siguientes premisas.
Los argumentos en contra del Voto Obligatorio:
- No es democrático obligar a las personas a emitir su voto.
- El voto obligatorio facilita a que los partidos puedan depender de tácticas.
- Con el voto obligatorio los partidos no tienen la necesidad de salir a buscar partidarios dado que la gente vota por, o en contra de ellos de todos modos.
- Con voto voluntario los partidos tienen un mayor necesidad de convencer al electorado de sus políticas publicas.
- El voto obligatorio transforma a las campañas en competencias entre personas, en vez de debates entre ideas.
- Con el voto obligatorio los partidos ignoran las preferencias de los votantes duros.
- Es imposible e impractico, impartir citaciones y multas a toda la gente que se abstiene de votar.
- Si operamos bajo una premisa democrática, es tan importante tener el derecho a votar como el derecho a no votar.
Los argumentos a favor del voto obligatorio
- El voto es un deber.
- El voto obligatorio aumenta la participación electoral.
- El voto obligatorio iguala y elimina el sesgo de la participación de los ciudadanos menos privilegiados.
- El voto obligatorio coercitivamente incita el interés ciudadano en la política y el gobierno.
- El voto voluntario hace que la elección sea más cara, dado que los partidos tienen que gastar dinero en fomentar la “salida a votar”.
Publicado en Lo que no cuentan los votos


























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