Sergio España, Consejero Giropais
Hace unas semanas revista El Sábado analizaba la llamada Sub 45 de la política. Nada nuevo. Las mismas quejas y diagnósticos. Un par de días después la irrupción de Sebastián Bowen, Marco Enríquez y José Antonio Kast se confabula como la amenaza jubilación anticipada no para la clase política tradicional (que se jubila en el cementerio...), sino para el relevo, para esta Sub 45.
Explico.
El denominador común de los tres mencionados -y de ahí la amenaza- es la forma en que irrumpen en la política GRANDE: relación costo -beneficio y apuestas estratégicas de largo plazo.
Kast -contra el ethos
gremialista- desafío a la competencia interna, la llevó hasta el final e
instaló un cambio. Hace poco Gonzalo Rojas, quizás el más ultra de
los gremialistas (un Hermógenes reload), señalaba que Longueira, el
mismo que usó toda la fuerza del aparathik para bajar a Kast, finalmente terminó aceptando la tesis de su ex delfín y eso explicaría su propia
bajada del comando de Piñera. Kast, que no es un tipo especialmente
carismático, no se tomó la UDI ni es candidato presidencial, pero la
lleva en la derecha.
La designación de Bowen es una exitosa estrategia comunicacional, nada nueva. ¿Se acuerdan de los Frei Boy´s o Los Top Ten según la prensa en el anterior Gobierno del candidato? (Fernández, Marcel, Bitrán, Ferreiro etc). Pero el gran error será creer que es sólo eso. La fuerza de Bowen es tan evidente como desconocida para el mundo político. Basta con hablar con cualquier joven para entender lo que significa un Techo para Chile y miles de otras iniciativas de solidaridad social. Bowen no se complica en su relación con los viejos políticos (Escalona es la raja) y lo que quiere (me encantaría ser ministro). Sabe lo que vale en el mercado político...lo que no sabemos es como usará su valor. Ojala para quebrar huevos
Finalmente, la irrupción de Marco Enríquez Ominami, ahorra
comentarios luego de sus dos dígitos. Una muestra para entender cómo no se
entendió el fenómeno: el emisario del PS para negociar con el diputado fue Ricardo
Solari, el hombre con más mesas de negociación en el cuerpo en Chile...
negociando un cupo de diputado con un tipo lanzado en una apuesta de largo
plazo, con decisión, estrategia y táctica clara... y los genes.
Los tres representan una amenaza para muchos de sub 45. Algunos de estos
sub surgieron políticamente al alero de los liderazgos tradicionales (jefes de
gabinete). Esperaron su momento, siempre respetando los códigos.
Otros se
iniciaron en los servicios del Estado. Técnicamente impecables, pero carecieron
de la decisión política y el momento para irrumpir políticamente. A veces el
momento se da y no depende de uno.
Desde hace 4 años, Giropaís y Subjetiva realizan encuestas para evaluar y medir atributos de ciertos líderes políticos "jóvenes". Muchos de ellas son notables y en algunos casos explican arrolladores éxitos electorales. Sin embargo, no parece ser suficiente para pasar a la primera línea del liderazgo. No son una amenaza para los viejos políticos como lo es Kast para Coloma, Ominami para Escalona y Bowen...para el propio Frei (la gracia de éste es que lo entendió antes).
En la novena encuesta Giropaís- Subjetiva que sale a terreno esta semana podremos dilucidar algunas de las hipótesis planteadas. Estén atentos.


























El daño y el derecho a hablar
La designación de Bowen no es solo una estrategia política (más allá de la razón por la cual Frei lo haya puesto ahí) sino que es un hecho político de profundas consecuencias como dice Sergio, cuya fortaleza radica en que pertenece, él y otros, a una generación que hoy tiene algo que reclamar, algo que parece muy simple: aparecer y tener el derecho de hablar.
Lo normal es decir: "usted, joven, no tiene derecho a participar ampliamente porque no tiene experiencia política, no conoce las prácticas, los códigos", a diferencia de aquellos que "surgieron políticamente al alero de los liderazgos tradicionales (jefes de gabinete). Esperaron su momento, siempre respetando los códigos", como dice Sergio.
Entonces durante años, 19 para ser exactos, se ha construido un país validando prácticas políticas entendidas como correctas. El problema es que esas prácticas excluían, no permitían la integración de otros sujetos al quehacer político (ejemplo: estudiantes de escuelas) Y hoy, un grupo amplio de ciudadanos sin más (que en común tienen: ser menores de 35 años aprox) reclaman primero su derecho a hablar, a existir dentro de este espectro político, y, en segundo lugar, que la forma política, las valoraciones, los códigos en los que se ha trabajado hasta ahora ya no son válidos para ellos, para nosotros, para mi.
Durante 19 años se ha producido un daño, profundo. Los detalles de ese daño a la generación sub 35 están por verse. Y Bowen, y los otros, son parte de ese grupo que -al margen- han construido códigos y prácticas que tienen nombres como Un techo para Chile, Proyecto Propio, Trabajo País, y así podríamos seguir.
Que la designación de Bowen sea más que una estrategia política depende, por cierto, de Bowen, pero también de que todos los que tienen menos de 35 y que sentimos el daño, seamos capaces de reclamar el derecho a aparecer, no porque tengamos la experiencia, porque conozcamos los códigos de los viejos políticos o porque tengamos atrás un poder económico que nos respalde, sino simplemente porque tenemos el derecho de hablar, porque sí, porque este país también es nuestro.