Por Tomás de Rementería*
En la gran mayoría de los partidos políticos vemos como hay grupos políticos (la Nueva Izquierda en el PS, los Coroneles en la UDI o el Girardismo en el PPD por ejemplo) que se abrogan ser dueños de una mayoría y a través de esta gran mayoría invisible dirigen los partidos políticos en forma de un régimen bonapartista, donde todas las ordenes deben pasar de forma obligatoria por el caudillo que maneja la mayoría de las instancias, apoyados en sistemas electorales hechos a medida, y una red de "brokers" politicos que le movilizan los votos clientelares a cambio de cargos publicos, cupos para las elecciones municipales o directamente plata.
Esto se denota mirando como en algunos de los grandes partidos, las figuras mejor posicionadas, y que en una elección mejores votaciones tendrían, están sometidos por las redes clientelares de las caudillos. Es así que vemos como Lagos no tiene la mayoría en el PPD, Lavin no tiene la mayoría en la UDI, Frei no la tiene en la DC, ni tampoco Insulza y Piñera en el Ps y la RN respectivamente, sino que deben de pactar con las redes clientelares permanentes, comandadas por el caudillo de turno, para poder tener injerencia en la interna partidista, aunque el grueso de esta red clientelar acudirá a ellos cuando tenga que trascender a las fronteras internas de su partido.
Es cosa de asistir a la elección interna de un partido, para darnos cuenta como el cohecho se hace presente (sandwiches, onces, tortas, dinero, pegas a cambio de participar en el proceso interno) y acompañado de su primo mas benigno el "acarreo". De esta forma tan sucia se crean las mayorías que deciden los destinos de los partidos.
En los últimos días muy de moda ha estado el tema del " cuoteo" y las declaraciones de Vidal. Es obvio que los partidos deben participar de la selección de los cargos de gobierno, el problema es cuando los lideres de estos, los que confeccionan las famosas ternas, no tienen en lo absoluto la legitimidad para hacerlo, ya que sólo un porcentaje muy pequeño de las personas milita y ese porcentaje muchas veces participa de forma viciada.
Creo que una solucion sería un cambio de la ley de partidos políticos, donde se asegure la democracia interna, se regulen los temas del cohecho y de el acarreo y que sean asimilables a los que se ejecutan en las elecciones comunes, pudiendo llegar a constituir delitos. También creo que es necesario sincerarse y establecer un método que asegure la participación de las bases en la designación de las ternas, que a la larga son de las cuales el gobierno elige a sus funcionarios, debido a que representan el equilibrio social que otorgan los partidos.
Necesario para un giro, es cambiar a los partidos ya que estos son el vehículo de las personas hacia las decisiones estatales y cuando estos no funcionan, la democracia se vuelve una institución incompleta y deja de cumplir sus objetivos
* Tomás es estudiante de Derecho,
Director Centro Estudios Comunales Viña del Mar y Consejero Nacional del PPD

























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