Por Juan Forch
El Senador Carlos Ominami se ha declarado en etapa de reflexión.
La candidatura presidencial de Marco Heríquez-Ominami, su hijo, lo ha obligado a asumir esta actitud y darse el tiempo que le sea necesario.
Aunque respeto a pies juntillas su derecho a hacerlo, no quisiera abdicar de mi derecho ciudadano a entrometerme en sus cavilaciones.
En esta oportunidad no me quiero introducir en asuntos familiares (aunque me reservo la licitud y el deseo de hacerlo cuando me dé la gana, porque a fin de cuentas estamos hablando de asuntos que tienen que ver con Chile, con nuestra política y con el futuro de todos).

Prefiero dedicarle unas líneas al Partido Socialista, un conglomerado político en fase centrífuga, en el que la candidatura de Marco es paralela a la de Jorge Arrate y a la de Alejandro Navarro. Tres políticos con ADN socialista que no están de acuerdo con las decisiones copulares del PS.
Claramente el aparatiski no está funcionando. Dicho de otra forma: el liderazgo no lidera, los representantes no representan, la dirección no dirige.
En cualquier organización humana esto significa que el problema no es de abajo hacia arriba. El problema está instalado arriba.
Cuando los dirigentes tienen que amenazar con las penas del infierno a los militantes para que estos cumplan sus designios es porque no tienen poder de convocatoria, porque no se comunican con sus bases, porque no han sabido leer lo que sus miembros piensan, sienten, desean, anhelan y sueñan.
Cuando en vez de convocar y convencer recurren a la invocación y a la punición, a la disciplina en vez de la doctrina, a la orden de partido en vez de los argumentos políticos, el divorcio de los líderes y los militantes está ad portas. Es cosa de tiempo...
Dado lo anterior, me atrevo a sugerir que este tiempo que Carlos Ominami ha decidido dedicar a la reflexión, se lo tome también Camilo Escalona para el mismo propósito: reflexionar (lamentablemente no es contagioso y afortunadamente es gratis).
Para ello sería bueno que dejara de lado las encuestas por un rato.
Que pensara quién representa mejor los ideales socialistas, quién representa mejor las inquietudes de los ciudadanos, quién representa mejor a las nuevas generaciones, quién está con la mirada puesta en el futuro, quién es más moderno, más innovador, más crítico, más progresista, más inconformista y más creativo.
¡Porque de eso se trata el socialismo!
¿O estoy equivocado?
(Continuará...)


























que se apure
Sería importante que Don Carlos reflexione rápido y no ensombrezca el liderazgo de Marco que, como bien dices representa de mejor manera el espíritu socialista. Lo peor que le puede pasar a Marco es que su padre irrumpa como su protector.
Lo devuelve al stablishment