
Citamos esta columna de Alfonso Calderón que recopila buenas historias del Centenario de la República de Chile, titulada La fiesta del qué dirán:
El Mercurio denuncia que un tercio de los habitantes vive "en un ambiente deletéreo, en medio de miasmas ponzoñosas, respirando y sufriendo la influencia y el contagio de infecciones y epidemias". Cien mil personas viven "en habitaciones como inmundas mazmorras, estrechas, oscuras, sin ventilación, en que el organismo se atrofia y degenera".
Las fiestas del Centenario tenían la mirada puesta en el qué dirán las visitas. El centro de Santiago era un mundo mágico. Tocadas con sombreros a lo Van Dyck, las damas dejaban caer las plumas lloronas. Los caballeros lucían magníficos jipijapas a lo Santos Dumont. Deslumbraban con botines de charol y la caña flexible del bastoncillo. Eran los días de la apertura de Gath & Chaves, del vals de La Viuda Alegre. Desean todos que llegue la primavera que invitará a los paseos por el Parque Cousiño. Una legión de vehículos: tandems, faetones, victorias, tour in hands, vis-a vis. En el teatro Municipal deslumbran, en los palcos, las bellezas irradiantes con toilettes de Lanvin o de Rose Descar. ¿Quiénes son esos pintiparados pisaverdes?: Camilo Ross o Alejandro Murillo; los poleros Dávila Ossa o los Saxtons.
¿Qué diremos en dos años más? A continuación el link de la interesante columna.
Plataforma Urbana - La Fiesta del Qué Dirán

























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