
Por Felipe Herrera Herrera
¿Qué significa la "ocupación cultural" que crearon los estudiantes secundarios en esta nueva arremetida en el espacio político? Me parece que el cambio de nombre desde la tradicional "toma" no es menor porque configura un quiebre con lo tradicional. Más allá de la conciencia que tengan los estudiantes de este nombramiento, el hecho es que por esta acción hacen una "toma de palabra" dejando a los tradicionales (a los conservadores del gobierno, del mundo político) encerrados en su mundo, en su propio lenguaje.
Da la impresión de que las autoridades, los representantes, los hombres de partido, se tardan en entender esta situación. Eso hizo notar Pablo Zalaquett cuando amenazó constantemente con el uso de la fuerza (y reclamó porque la nueva de-nominación de la toma no cabía dentro de los marcos legales como para permitir una acción de fuerza), de la misma forma que Mónica Jiménez, ministra de Educación sentenciaba "no hacen falta jornadas de reflexión". El espectáculo de nuestras autoridades fue escandaloso, tan escandaloso como el fenómeno. Afortunadamente la lección de hace 4 años con la revolucion pingüina fue aprendida y los estudiantes fueron recibidos en el Congreso.
Porque esta dificultad de entender el lenguaje no es un camino sin salida. Cuando el lenguaje cambia, cuando un ciclo cambia, la peor reacción es resistirse. Cuando un ciclo está terminado, simplemente está terminado y hay que aperarse para el siguiente. ¿Son los estudiantes interlocutores válidos? En realidad no cabe ni hacerse la pregunta. Ya lo son y no hay nada que hacer con eso; o más bien mucho. El tema que ahora debería convocarnos -atención candidatos presidenciales y parlamentarios- es hallar el lenguaje común, ese estado político en que la declaración de "una buena educación" signifique para todos los actores (profesores, estado, sostenedores, alumnos, padres) lo mismo, y no sea una denominación que tiene significado solo para uno de ellos, ese es el debate de fondo. Y el primer paso para acceder a ese debate es reconocer a todos los interlocutores.

























Por lo que se ha ...
Por lo que se ha podido ver hasta ahora a traves de imagenes incuestionables, es que la "ocupacion cultural" ha consistido en destrucción de mobiliario, rayado de grafitos en paredes recientemente pintadas y obediencia absoluta por parte de los alumnos lideres del movimiento a las directrices del "comite de paros" del Partido Comunista que rige las cupulas del Colegio de Profesores.
Y ningún aporte a los estudiantes de esos colegios ni a la calidad de su propia educacion.