Por Eduardo Engel, consejero de Giro País
La encuesta del CEP dada a conocer esta semana contiene información interesante más allá de la contienda electoral. Llama la atención, por ejemplo, la aprobación del gobierno de Bachelet, la cual salta del 44% al 67% desde la encuesta anterior, hace sólo seis meses. Aylwin, Frei y Lagos nunca llegaron a estos niveles.
Cabe preguntarse qué explica la alta popularidad del actual gobierno. La aprobación del manejo económico, que saltó del 32% al 59%, pareciera ser la clave. Ni en su mejor momento Lagos llegó tan alto (la pregunta no se hacía cuando Aylwin y Frei eran presidentes). La alta correlación entre la aprobación del gobierno en general y de su manejo económico en particular, sobre todo en medio de una crisis económica mundial, sugiere que un buen manejo económico explica la positiva evaluación que recibe el gobierno de la ciudadanía.
Lo cual plantea una nueva pregunta: ¿Qué explica el buen manejo económico? Todo parece indicar que la respuesta es simple, pero contundente. Haber ahorrado en años de bonanza para poder gastar durante tiempos difíciles.
Era inevitable que Chile sufriera el impacto de una recesión mundial acompañada de una crisis financiera global de proporciones. La demanda por nuestras exportaciones tenía que caer drásticamente. Pero por primera vez un gobierno pudo incrementar el gasto de manera sustantiva y responsable en medio de una crisis. Un estímulo fiscal importante ha permitido contener el bajón económico, bonos para los sectores más pobres han ayudado a paliar la crisis a quienes son más vulnerables, un incremento del seguro de cesantía ha ayudado a los desempleados.
Cuesta entonces entender por qué una serie de analistas critica la expansión del gasto fiscal durante el presente año. Porque no corresponde acusar al gobierno de irresponsable. Mientras en Argentina el gobierno de Cristina Fernández confisca los ahorros previsionales para gastar en época recesiva, en Chile el gobierno de Michelle Bachelet gasta lo que ahorró, contra viento y marea, durante la bonanza de los recursos naturales. Lo clave es que los ahorros disponibles permiten financiar el gasto fiscal del presente año, dejando un colchón sustancial ante la eventualidad de que la recuperación económica mundial sea lenta o nos encontremos con una nueva crisis internacional en un futuro cercano.
Dos elementos adicionales sustentan la buena percepción de la actual administración. El porcentaje que opina que el gobierno de Bachelet ha enfrentado con firmeza las presiones de instituciones, grupos y personas, salta de 27% a 50% durante el último semestre, y el porcentaje que opina que el gobierno ha manejado estas presiones con destreza y habilidad muestra un incremento similar.
La explicación para estos incrementos es evidente. La ciudadanía recuerda lo aislados que estuvieron la Presidenta junto al ministro de Hacienda resistiendo presiones de la oposición y la coalición gobernante para gastar los ingresos inesperados del cobre. La credibilidad que ganó la Mandataria con esta postura es sustancial y explica la enorme diferencia entre sus niveles de aprobación y aquellos de la coalición gobernante -aunque ha mejorado algo, la aprobación de la Concertación está más de 30 puntos porcentuales por debajo de aquella de la mandataria. Por otra parte, la mayor destreza en el manejo de presiones se debe a que la Presidenta cuenta, finalmente, con un gabinete bien afiatado.
Por si alguien tenía dudas de que este gobierno seguirá haciendo las cosas bien, haberse jugado por un incremento moderado del salario mínimo esta semana deja en claro que será así. Ceder ante las presiones de la CUT y algunos parlamentarios de la Concertación hubiese sido la postura más conveniente desde un punto de vista electoral. Aunque se tradujera, dentro de poco, en mayores tasas de desempleo, sobre todo para los jóvenes y los menos capacitados. El hecho que el reajuste del salario mínimo fuera moderado contribuirá a que el desempleo crezca menos durante el invierno que viene y se recupere más rápidamente el próximo año.
La mayor preocupación cuando un gobierno incrementa el gasto público de manera importante es que las platas se gasten bien. Durante este gobierno ha habido avances no menores en la evaluación de los programas de gobierno. Sin embargo, siguen existiendo parcelas donde la tentación por gastar recursos de manera poco responsable está presente. El que se reflotara el proyecto del puente sobre el Chacao nos recuerda este riesgo. Un desafío pendiente es fortalecer la evaluación social de proyectos, de modo que todo proyecto, en especial aquellos de alto costo, tengan una evaluación independiente que permita conocer los beneficios que tendrían usos alternativos de los recursos. Según la inmensa mayoría de los analistas independientes, el puente sobre el Chacao no se justifica ni ahora ni en 10 años. Mientras no exista una evaluación de este proyecto disponible para ser discutida, esta iniciativa debe congelarse.
Una reñida contienda electoral entre Frei y Piñera es el escenario más probable según la encuesta del CEP dada a conocer hace unos días. Puede que Enríquez logre posicionar ciertos temas, puede que se desvanezca y pase a integrar una larga lista de candidatos presidenciales que obtuvieron votaciones de un dígito; donde según los guarismos del CEP cabe poca duda, sin embargo, que en diciembre el joven diputado llegará en un distante tercer lugar. Pero más allá de la información electoral que entrega, la encuesta del CEP, también ilustra los beneficios políticos que puede tener resistir presiones.

























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