Por Cristian Leporati, director Publicidad UDP
Si se considera un hecho ético y por ende conforme con las normas morales la situación de la animadora Karen Doggenweiler en TVN en relación a su otro rol, como señora de un candidato presidencial, es una reflexión filosófica que al parecer ya resolvió el directorio de esa empresa pública. Lo que a mi si me interesa destacar respecto de esta situación, es que la animadora chilena al igual que Carla Bruni, han destacado por su figuración mediática, trayectoria profesional y vida personal como testimoniales. Una vieja y funcional figura en las estrategias comunicacionales, a través de la cual el testimonio de un personaje público y su personalidad se transfieren a una marca, potenciando el branding y posicionamiento de esta.
Es así como, la Bruni le traspasó al presidente de Francia el glamour, frescura y cercanía al mundo de las artes entre otros atributos, que han impactado favorablemente a los franceses respecto de la imagen que tenían de Sarkozy, una marca bastante plana y gris en general. Por otro lado, la marca Doggenweiler, con una buena llegada en todas las capas sociales, particularmente las medias y bajas, aparte de su buen manejo frente a las cámaras, simpatía y biotipo de modelo occidental aspiracional para muchos chilenos, la han convertido sin lugar a dudas en un buen soporte comunicacional para su marido candidato, situación que la deben tener meridianamente clara ambos, viejos conocedores de los medios de comunicación.
Los estrategas comunicacionales sabemos muy bien que los ciudadanos buscan divertirse frente a una forma de vida tensionante, regulada y gris. Por esta razón, aproximarse a los electores de la mano de un actor que participa en el ritual y cultura del espectáculo, es un activo comunicacional para los estrategas, ya que permite empatizar con los distintos públicos de manera fluida y memorable. Hablamos de una marca & animadora probada por su carisma y calidad. Aunque también hay que tener muy claro que el elector & consumidor frente a un producto que no lo satisface al momento de la prueba, no hay testimonial o estrategia comunicacional que lo salve de caer en desgracia. Y de ahí lo apasionante y compleja que resulta ser la comunicación política, dado que el producto & candidato es un ser vivo que se prueba todos los días a través del discurso y las actividades en que participa.

























Más que marcas: personas....
Me parece importante señalar el hecho de que éstas no son marcas sino personas y quienes votan ciudadanos y no consumidores. Hago esta acotación pues me parece que el artículo tiende a confundir esos roles y, afortunadamente, ello no ocurre en la realidad (es cosa de ver cómo le van a las figuras de la tv en las elecciones)
Me parece que la relación de Sarkosy con la Bruni, no se establece en términos de querer recibir "atributos de marca" y que si éstos son traspasados es porque el sólo hecho de establecer una relación con alguien, es señal de que nos importan los temas que a ese alguien le son propios...
El gran problema del mercado es que terminamos creyendo que todo es plata, consumo, productos y marcas y la verdad es que es precisamente al revés, todo eso es absoluta y totalmente ficticio e intrascendente...
Afectuosos saludos de una persona a otra...