por Luis Breull
El ejercicio lúdico de Giro País de salir a
la calle a preguntarle a personas de forma espontánea qué presidenciable creen
que puede dar con el paradero de Elisa
-la protagonista de la exitosa telenovela nocturna de TVN- ofrece elementos
interesantes de percepciones mediales y transferencia de atributos
sico-políticos que los propios consultados asignan libremente a los candidatos,
al ser invitados a jugar...
Pensadores contemporáneos como Jean Baudrillard o Gilles Lipovetsky han teorizado a fondo sobre la hiperrealidad y la hipermodernidad, fijando nuevas fronteras sobre el rol de los medios y, sobre todo de la televisión, para construir nuevos espacios de realidad a partir de la propia pantalla.
En tal sentido, desde hace más de una década que asistimos a la compulsiva práctica de hibridar el marketing con el periodismo en los noticieros -imitada luego por magazines de todo tipo- para vendernos como información relevante las historias y personajes protagonistas de los melodramas televisivos, contribuyendo a tornar porosa la frontera entre la realidad informativa factual respecto de la ficción. Como efecto de este proceso, las historias de las telenovelas cobran vida propia en la mente de los espectadores, instalándose en un espacio compartido con su realidad cotidiana: el drama de los personajes pasa a ser motivo de conversaciones familiares o en trabajo o con amigos, se especula sobre el devenir de las historias y se transfieren las interrogantes del guión a la búsqueda de las propias respuestas para solucionar las historias.
Por lo anterior, saber qué le pasó a Elisa Domínguez se ha transformado en un asunto de interés público, en el marco de estos diálogos cotidianos. Y al invitar a la gente a proyectar libremente las preferencias por el candidato presidencial que a su juicio sería capaz de dar con el paradero de la joven, las respuestas dan para más que una simple reflexión lúdica. A saber:
- De los 41 consultados, empatan Sebastián Piñera y Marco Enríquez-Ominami en 18 preferencias cada uno, como los que encontrarían a Elisa. En cambio, tres consultados creen que ninguno lo lograría y sólo dos depositan su confianza en Eduardo Frei.
Atributos que marcan perfiles
Sebastián Piñera: Al revisar las razones por las cuales se le menciona como el candidato que consigue el objetivo, nueve de ellos dicen que es por tener más plata o más recursos que el resto. A cuatro les parece que lo consigue porque es más inteligente. Y los restantes se reparten en que es más convincente, más movido, con más experiencia o más capaz.
Marco Enríquez-Ominami: En su perfil de cualidades espontáneas mencionadas por quienes confían en que él sería capaz de ubicar a Elisa, diez de ellos lo justifican por su juventud y por condiciones vinculadas, como vigor, energía, rapidez, astucia y dinamismo. Seguido a ello están tres que o ven como el más "busquilla", otros dos como el más inteligente y completan la lista condiciones tales como confianza y capacidad.
Eduardo Frei: De las personas que voluntariamente aceptaron someterse a este juego de proyecciones de cualidades en torno a solucionar la desaparición de Elisa, dos de los 41 que participaron están confiados en que alguien como el ex-mandatario se impondría al resto. Uno de ellos dice que por ser más inteligente y otro por su experiencia personal, al vivir en carne propia la investigación sobre la muerte o asesinato de su padre.
Otros tres participantes se mostraron incrédulos respecto de las capacidades de todos los candidatos y creen que ninguno lograría el objetivo planteado por el enigma televisivo.
En síntesis, este escenario de transferencias espontáneas de atributos sicológicos desde los participantes hacia los presidenciables, marca claramente una percepción de espacio de cohabitación o convivencia más próxima de dos de ellos (Enríquez-Ominami y Piñera) con el fenómeno mediático de Elisa. Y también la extrema lejanía del tercero mencionado (Frei) en las conversaciones y realidades que se construyen a partir de la televisión. Los efectos indirectos que se puedan desprender de este ejercicio son difíciles de probar en la expresión final del voto, pero marcan una distancia importante en términos del poder simbólico con el que se están instalando las imágenes de los contrincantes en este escenario.






Por
Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Por Sebastián Iglesias,
Director Ejecutivo Giro País.



















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