
Aunque ya sería hora de abrir el discurso, y mostrar claramente al electorado lo que cada uno ofrece, queda la sensación de que se vuelve más y más espeso el debate en torno a las presidenciales.
Nada más agotador que la hiperventilación de los expertos. Se sacan cálculos de décimas en las encuestas, se hablan de empates técnicos, se hace política-ficción con los resultados de la segunda vuelta, se calcula el efecto del apoyo y/o los dichos de tal o cuál líder, y un largo etcétera.
Pero hay una sensación extraña en todo esto. Nunca habíamos tenido tanto acceso a la información, y jamás el electorado había podido obtener fácilmente una cantidad de datos, cifras, hechos y comentarios, que en su conjunto sólo estaban disponibles previamente para una élite, y que utilizados con los métodos correctos son capaces de generar una instantánea personal bastante completa de cada candidato.
Extrapolemos por un momento: La industria de la música y la de la prensa escrita cambiaron tan rápido, que ni sus propios gestores vieron venir la mutación, y solo se enteraron cuando les golpeó en la cara.
¿Es posible que en la política se haya producido un cambio social y estructural tan profundo que ni siquiera los protagonistas y los expertos se hayan enterado?.
La duda es algo esotérica, claro. Pero quedan invitados a aportar al debate...






Por
Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Por Sebastián Iglesias,
Director Ejecutivo Giro País.



















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