Por Julio Sarmiento.
Luego de las propuestas lanzadas por Freí en el último debate, la confianza que
pudimos algunos tener de que las cosas en Educación Superior fueran distintas,
se fue a pique frente al anuncio de
Uno podría valorar la intención de proteger
a un sector estudiantil profundamente desfavorecido por las alternativas
de financiamiento actuales. Esta clase media que ha venido integrándose cada
mes mas a la educación superior pero sin poder contar con facilidades similares
a las que se dan para los estudiantes mas pobres, no porque estos tengan sus
problemas resueltos, sino porque cuentan con becas que mas o menos cubren sus
costos. Los estudiantes de clase media seguramente lamentarán que esta “buena
voluntad” no se haya traducido en una alternativa al endeudamiento con la banca
privada, que sumado a los altos intereses, terminan haciendo de este Crédito un
perjuicio a largo plazo para ellos y sus familias, pese al alivio inicial que
les da la posibilidad de acceder a
Pero esta no realmente es una buena medida y lamentamos que no haya sido consultada con las Federaciones Estudiantiles o el Consejo de Rectores, quienes hemos elaborado propuestas mas efectivas para limitar las falencias del actual sistema de financiamiento estudiantil, centrando el beneficio en los estudiantes y no en las instituciones financieras o en las universidades de baja excelencia académica cuya motivación es el lucro. Son estas últimas quienes mayor provecho sacarán de la medida propuesta.
Esta debilita profundamente a
Es preocupante que el déficit de los fondos para el Crédito solidario y el aumento para el Crédito con aval del estado sea para privilegiar este instrumento, haciendo que en el futuro el Estado se desligue completamente del Crédito Solidario.
La obligatoriedad del endeudamiento para poder acceder a la educación superior, la intromisión de la banca privada en este sistema y la apertura de las políticas de financiamiento estudiantil a instituciones en las que no se han asegurado estándares de calidad mínimos, ni mecanismos que aseguren la permanencia de los estudiantes, ni un compromiso explícito con el interés público o la formación pluralista, son el tipo de políticas neoliberales que se basan en la competencia de las instituciones por recursos y estudiantes, y no en la colaboración enfocada hacia un sistema integrado de Educación Pública. Justamente esto, no han permitido que Chile tenga una educación pública de calidad y accesible para los sectores populares; ni han propiciado dar el salto de desarrollo que nuestro país necesita.
Los soluciones reales llegarán cuando la protección de los estudiantes vulnerables se aborde desde la perspectiva de asegurar el financiamiento y los cupos en aquellas instituciones que realmente pueden ofrecerle la posibilidad de movilidad social y una formación socialmente comprometida con el país; considerada como una inversión social y no como un beneficio personal por el cual es correcto pagar e incluso endeudarse.


























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