Carlos Correa B.
Ingeniero Civil Industrial, MBA, Imaginacción Consultore.
http://papelcero.blogspot.com
En el año 2009 estuve en Nueva Orleans por razones académicas, y en muchas de las conversaciones el tema Katrina afloraba a la primera, estuve muchas veces reflexionando sobre las crisis en la famosa Jackson Square donde Bush habló a los habitantes de la ciudad, en el Barrio Francés, plenamente reconstruido y con la música vibrante y los collares volando por el aire donde tiempo atrás hubo agua, lodo, muerte y mucha ineficiencia estatal.
Todos los juicios sobre el desastre del Katrina coinciden que además de las propias fuerzas de la naturaleza una parte del caos se dio por el desgobierno que se produjo en la ciudad, después de la ola de saqueos, la no llegada oportuna de ayuda federal y la incapacidad de los gobiernos locales, estatales y federales de mantener el orden público para canalizar la ayuda tan necesaria, en especial para los sectores más desposeídos. Las imágenes de abandono y caos desde el país más rico del mundo dieron la vuelta al mundo, y significó el inicio de la caída de la popularidad del Presidente Bush.
Hay una serie de asuntos comunicacionales que requieren reflexión, que lo más importante es transmitir calma y por ellos eufemismos como “marejadas” o “Chile está preparado para este tipo de emergencias” ha demostrado nuevamente ser abiertamente falsa.
En las investigaciones posteriores que hizo el Congreso de
Estados Unidos sobre el rol de
Seguramente a muchos chilenos estas frases les sonarán
conocidas. Son muy similares a las que se le escucharon de Carmen Fernández,
directora de
Hay una serie de asuntos comunicacionales que requieren reflexión, que lo más importante es transmitir calma y por ellos eufemismos como “marejadas” o “Chile está preparado para este tipo de emergencias” ha demostrado nuevamente ser abiertamente falsa. Lo más importante en una tragedia de este tipo es transmitir información clara y precisa, aún cuando sea dura. La falta de credibilidad en la autoridad, provoca rumores, incerteza, temores, los que llevan de manera natural al caos y al desgobierno. En un país con la prensa incisiva que tenemos y con ciudadanos opinantes y más aún con ese tótem informativo llamado twitter los llamados a la calma no funcionan por sí solos.
En la gran mayoría de los lugares, los medios de
comunicación llegaron antes que el gobierno. Y son lugares que no son
necesariamente de difícil acceso como ha argumentado la directora de
Los medios de comunicación llegaron antes a los lugares
afectados no porque tuvieran mejor tecnología, sino porque a diferencia de
muchas agencias del gobierno, le creyeron a los ciudadanos que transmitieron
por todas las vías posibles que estaban en desgracia. Por la radio Bio Bio,
Un punto que habrá reflexionar cuando se haga una evaluación
fría de este gobierno, es que además de múltiples aciertos, tuvo una dificultad
congénita para manejar crisis complejas. En las tres más duras, la revolución
de los pingüinos, el Transantiago y este terremoto afloraron los errores
comunicacionales. En las tres se repiten las mismas claves: minimización de la
crisis, indignación ciudadana recogida en primer lugar por los medios de
comunicación, reacción del gobierno ante la sobreabundancia informativa sobre
situaciones de caos, información clave en manos de tomadores de decisión que no
fue tomada en cuenta y estrategia de culpar a funcionarios de menor rango con
el objeto de defender la popularidad de
Volviendo a Nueva Orleans, si bien hubo una ayuda federal importante para la reconstrucción física de la ciudad, el alma de la más bella ciudad de Estados Unidos fue posible reconstruirla porque sus ciudadanos decidieron no echarse a morir y que la ciudad del jazz, de la cocina cajún y de la eterna fiesta tenía que seguir adelante. De la misma manera que quienes vivimos acá decidimos que con la ayuda de todos en pequeñas cosas volveremos a parar a nuestra tierra.


























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