
Pablo Neruda:
Hace dos días volví a entrar, después de una larga ausencia,
a mi casa de Valparaíso.
Grandes grietas herían las paredes. Los cristales hechos añicos formaban un
doloroso tapiz sobre el piso de las habitaciones. Los relojes, también desde el
suelo, marcaban tercamente la hora del terremoto. Cuántas cosas bellas ahora
barridas con una escoba; cuántos objetos raros que la sacudida de la tierra
transformó en basura.
Debemos limpiar, ordenar y comenzar de nuevo. Cuesta encontrar el papel en
medio del desbarajuste; y luego es difícil hallar los pensamientos.
Mis últimos trabajos fueron una traducción de Romeo y Julieta y un largo poema
de amor en ritmos anticuados, poema que quedó inconcluso.
Vamos, poema de amor, levántate de entre los vidrios rotos, que ha llegado la
hora de cantar.
Ayúdame, poema de amor, a restablecer la integridad, a cantar sobre el dolor.
Es verdad que el mundo no se limpia de guerra, no se lava de sangre, no se
corrige del odio. Es verdad. Pero es igualmente verdad que nos acercamos a una
evidencia: los violentos se reflejan en el espejo del mundo y su rostro no es
hermoso ni para ellos mismos.
Y sigo creyendo en la posibilidad del amor. Tengo la certidumbre del
entendimiento entre los seres humanos, logrado sobre los dolores, sobre la
sangre y sobre los cristales quebrados.

























Giro País
Me ha gustado su escrito...por un momento creí que estaba allí.. en medio de grietas y relojes marcando la fatídica hora. Desde España les envío un abrazo de solidaridad para todo el pueblo chileno, tengo buenos amigos allí y espero visitar un día.