Por Guillermo Bilancio, profesor de Estrategia de la
Universidad Adolfo Ibáñez. Consejero Giro País.
La decisión del gobierno de Sebastián Piñera de designar a Adolfo Zaldívar como nuevo embajador en La Argentina es un acierto.
Las relaciones internacionales exigen ser cuidadoso y especialmente con el país vecino considerando la intensidad del vínculo y los intereses en común, este nombramiento llega en un momento adecuado. Veamos los porqué..
Porque este gobierno, cuya política exterior es sin duda uno de sus puntos débiles, necesita sumar políticos a su staff profesional, para lograr un lenguaje que pueda compatibilizar con el juego político regional que observa ?de reojo? la actualidad de Chile.
Porque para el gobierno argentino, y especialmente para el matrimonio presidencial, es necesario mostrar una actitud más pluralista y más volcada hacia el centro, para no ser blanco fácil de críticas por resabios del pasado. Sin necesidad de transformarse en un socio ?K?, es importante reconciliar las manifiestas diferencias ideológicas entre ambos gobiernos.
Y porque internamente, poco a poco se va gestando esa nueva lógica de gobernar participativa y pluralista, propuesta desde el comienzo por el actual presidente.
Porqué la pluralidad como esencia de esta nueva lógica? Porque es necesario incorporar atributos para neutralizar críticas y así como la concertación supo convivir y aprovechar un modelo económico ajeno a su esencia pero efectivo para su propósito integrador, este gobierno puede incorporar a su propuesta al electorado del centro a partir de mostrar ?sensibilidad? en temas indiscutibles como derechos humanos y aquellos que están afirmados desde hace años y que tienen que ver con el ?progreso? social.
Y así como surgió la decisión de Zaldívar, es posible y recomendable que se repitan en diferentes ámbitos del escenario presidencial. La unidad y la verdadera integración (no la mediática ni la urgente generada por el terremoto ó por el mundial en casos extremos) es aún una deuda, que puede ser resuelta a partir de manifestaciones concretas de pluralismo y convivencia. Serán los actos del bicentenario una oportunidad imperdible?
Desde esta perspectiva, se perfila el ?piñerismo? como una alternativa multipartidaria cada vez más diferenciada de los partidos tradicionales, lo que se verá acentuado con el correr del tiempo, pensando en un futuro posible en el que asoma nuevamente la ex presidenta Bachelet como el obstáculo a superar.


























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