Por: Sergio España. Consejero GiroPaís (Vía La Segunda).
Interesante la polémica generada por la imitación de Stefan Kramer al Presidente Piñera porque permite un análisis comparado de la construcción de liderazgos. Media Rostros analiza el conocimiento y atributos de 600 personajes públicos. Partamos por destacar la posición expectante de Kramer: es considerado el más talentoso y el más diferente entre todos los personajes evaluados. En este último atributo comparte su buena evaluación con la ex Presidenta Bachelet y Marcelo Bielsa. Un 75% de los entrevistados les colocan nota 6 a 7 en cuanto a diferenciarse del resto por tener características que lo hacen único…En el caso de Piñera (la evaluación se hizo en la parte final de la pasada carrera presidencial) sólo un 30º% le asignaban similar nota en cuanto a su diferenciación.
Se afirma que el liderazgo de Michelle Bachelet se basa en su cercanía. Sin embargo, un 66% le coloca nota 6 a 7 en ese atributo, menos reconocido que la diferenciación. Vale decir, las personas reconocen en primer lugar un liderazgo diferente que se construye desde cercanía, el sentido del humor, el hecho de haber sido la primera mujer Presidente, entre otros factores.
Algo similar sucede con Bielsa. Las personas valoran su capacidad de construir un liderazgo diferente y transmitirlo a sus dirigidos y al resto de los chilenos. Construyó una relación diferente con los medios (no da entrevistas), pero a través de sus conferencias de prensa, de sus gestos y sus silencios fue eficaz en transmitir sus conceptos.
La molestia que han exteriorizado autoridades de gobierno y políticos de la Alianza por la imitación de Kramer deja en evidencia el principal problema en la construcción del liderazgo de Piñera: el apostar por un liderazgo diferente sin abarcar todos los atributos posibles en dicho esfuerzo. Piñera busca ser cercano, talentoso, capacitado, informal y varias cosas más, pero la suma de todas no aporta a la construcción de un liderazgo reconocido. Por el contrario, abre el espacio a la comparación con sus antecesores.
Cercanos y detractores de Piñera señalan la necesidad de “amoldar” su estilo de comunicación a la condición de Presidente. Es posible, pero la principal tarea de Piñera y de su equipo es construir un liderazgo que sea percibido como diferente y que las personas valoren tal diferencia y transformándola en un factor de adhesión. El Presidente tiene características para construir esta diferencia. No se trata de optar entre ser reconocido por cercano v/s inteligente. Es un falso dilema. El punto es cómo ambos atributos se relacionan de manera que aporten a un liderazgo presidencial reconocido como propio y por tanto diferente.


























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