Por: Ernesto Evans, Director Giro País
Sorprendieron a la prensa internacional las declaraciones del CEO de Google: “los jóvenes tendrán que cambiarse de nombre para escapar de su ciber pasado”. Eso a raíz de una entrevista que otorgó a un medio de comunicación, donde reflexionó sobre la Internet: “No creo que la sociedad entienda lo que sucede cuando todo está disponible, es conocible y registrado por todo el mundo todo el tiempo".
Fue un sinceramiento que nos pone alertas sobre cuestiones que no se están abordando con total propiedad: me refiero a la modificación de la actual Legislación sobre Protección de Datos para la creación de una instancia administrativa con capacidad de fiscalizar infracciones a este derecho, como las que existen en muchos países que se han tomado esto muy en serio.
Como antecedente hay que mencionar lo que las denuncias de ciudadanos españoles ante la Agencia Española de Protección de Datos crecieron en el 2009 un 75% respecto del año anterior. Lo más notable es que las reclamaciones fueron invocando el "derecho al olvido", pidiendo específicamente que se cancelaran sus datos en páginas de Internet. Ojo que estos reclamos crecieron un 200%” (memoria anual de la AEPD).
Otro caso sucedió recientemente en Alemania, la ministra alemana de Protección al Consumidor (algo como el SERNAC de Chile) ha criticado duramente el manejo que hace Facebook de los datos personales. En carta una abierta a su gerente, Mark Zuckerberg, la ministra dice que “La información privada debe seguir siéndolo”. Dijo que Facebook no respeta este principio. También apuntó anteriormente a Google, por su servicio Google´s Street View que ofrece imágenes de 360 grados mostrando calles enteras de ciudades y pueblos. Esto a juicio de la Ministra es una violación a la privacidad. A esto hay que sumarle miles de casos de personas contra estas empresas.
Pero, tenemos ¿“derecho al olvido”? En teoría todos tenemos derecho a gestionar nuestros datos, incluso en internet, pero todavía esto no está ocurriendo. Y llegar al extremo de cambiar el nombre para no ser identificado es tremendo. Sin embargo es algo que pueda llegar a suceder.
En Chile ha habido situaciones complejas, como el caso Verónica Sánchez, quien denunció que su historial médico estaba en manos de una cadena de farmacias, y era la información que de ella manejaba la Isapre. ¿Qué instancia hoy en día nos protege de eso? Ninguna.
No me refiero a las acciones judiciales que pudiéramos emprender, sino a una instancia administrativa defensora de los derechos de protección de datos como lo que existe en España, o la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales de Argentina, y varios ejemplos más. Estas agencias velan porque que nuestros datos no sean utilizados sin autorización, o solamente para los fines que fueron facilitados, y también abogar porque podamos rectificarlos, suspenderlos o que tengan un tratamiento confidencial.
En Chile hay una Ley que tiene como finalidad prohibir el tráfico de datos personales sin el consentimiento de sus titulares. Sin embargo, no existe una instancia que haga de Agencia de Protección de Datos, donde se reciban estas reclamaciones y se tomen los resguardos para proteger a las personas. Mientras eso no ocurra, esto que parece ficción, llegar al cambio del nombre para proteger la honra, podría ocurrir.


























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