
Gracias a todo este movimiento que brotó en las redes sociales como respuesta a la aprobación del proyecto de la termoeléctrica Barrancones, nos comienza a surgir una duda enigmática pero esperanzadora: ¿Somos los mismos ciudadanos de antes?
Nada más seductor que ver una sociedad movilizada, con intereses generosos, informada, con opinión, redes que llaman a la acción, pobladores que hacen valer sus derechos y cuidan sus intereses, como pocas veces lo habíamos visto en el último tiempo.
Vaya a saber uno por dónde pasa este cambio, quizás disconformismo, hastío, mayor acceso a la información; necesidad; miedo a que se burlen nuestros derechos o simplemente un recambio generacional que no está dispuesto a ser atropellado.
Seguramente las conclusiones podrán ser muchas, pero lo concreto es que sería llamativo seguir este envión democrático y comenzar a debatir abiertamente sobre los futuros procesos nacionales.
Quedamos atentos a sus opiniones.

























el miedo se ha comenzado a evaporar
ya no somos los mismos ciudadanos.
Tenemos la tecnología de nuestra parte y el miedo a quedado en las antiguas generaciones.
Cada vez que hablo con algún testigo de los hechos del 73, habla de y con miedo. Del miedo a las personas y a las instituciones.
Hemos comenzado a perder el miedo a las instituciones, y nos comunicamos de forma dinámica.
Falta que perdamos el miedo a nuestros iguales.