Nadie puede poner en duda que el traslado y eventual cierre del Proyecto Barrancones en Punta de Choros es un triunfo ciudadano. La voz corrió y mucho, se generaron grandes campañas con rostros potentes, un país entero se movilizó para que el santuario de Punta de Choros siguiera libre de contaminación.
Pero ¿y las otras termoeléctricas?. Más allá de los tecnicismos sobre la eficiencia energética, de las correctas formas de instalación de plantas de energía y mirado desde el lado de la ciudadanía , existen otros lugares en Chile que están en lucha porque no se construyan esos gigantes a carbón en sus alrededores.
Ayer, autoridades de la localidad Pelluhue enviaron una carta al Presidente Piñera manifestando su oposición a la termoeléctrica Los Robles, que se instalará en El Maule denunciando irregularidades en el proceso de aprobación de la central.
En la región del Bío Bío, habitantes de Penco tuvieron un logro ciudadano y con manifestaciones y un plebiscito frenaron momentáneamente la construcción de una termoeléctrica en su área, pero el conflicto sigue. Por su parte, en la localidad de Coronel ya existen tres centrales y están luchando por que no se construya una cuarta, que además se instalaría cerca de Puchoco Shwager, un monumento histórico de la ciudad.
El proyecto Central Termoeléctrica de Castilla se instalaría en Punta Cachos en la Región de Atacama, este proyecto es cuatro veces más grande que Barrancones y esta ubicado en una zona de “surgencia marina”, actualmente la ciudadanía está en otra lucha para que no se concrete la construcción.
Es claro que el tema energético es complejo, preocupante y maneja variadas aristas. Antiguas y nuevas tecnologías, eficiencia en el proceso, nuevas prácticas, diferentes proyectos, protección ambiental...Y para usted ¿qué opinión merecen las termoeléctricas?

























Ojo con los megaproyectos
Es un tema de dificil solución, pero claramente falta mayor intervención del Estado en el sector eléctrico. La realidad actual es que las empresas se rigen por costos y buscan lo más rentable. Eso no resguarda el mediombiente ni tampoco vela por la seguridad energética, con una matriz equilibrada entre los diversos tipos de generación. Creo que este gobierno no será capaz de darle una buena solución a este tema básicamente porque choca con sus convicciones más íntimas. ¿Cómo podría fomentar un rol activo del Estado en el mercado eléctrico o mejorar la participación ciudadana en la evaluación ambiental?. Me atrevo a anticipar que la consigna será apoyar un par de megaproyectos, así el Presidente se pone rojo una o dos veces.