Por Andrés Romero Celedón
Director Giro País
Ex Director Programa País Eficiencia Energética
Tanto en Chile como el Mundo se está enfrentando un problema complejo de abordar: nadie quiere en su patio, comuna, lugar de veraneo o santuario de la naturaleza que se instale un proyecto industrial, menos si ese proyecto es para generar electricidad en base a carbón.
El poder que han alcanzado grupos de la sociedad civil, especialmente por el enorme desarrollo de las redes sociales, implican un nuevo desafío a la autoridad para mantener un equilibrio entre los distintos intereses que mueven a un país.
Sin lugar a dudas, el crecimiento económico y social que esperamos todos los chilenos requerirá de más energía. Qué tipo de energía (fuentes), los costos que estamos disponibles como sociedad a pagar por ese desarrollo (directos en las cuentas y las externalidades que provocan las centrales de generación) y los intereses que vamos a privilegiar, son preguntas que deben ser decididas por la Política, tomando en consideración todos los aspectos técnicos que requiere un debate serio.
Por ello, el trasfondo de la polémica generada por la cancelación del proyecto “Barrancones”, es la falta de un debate y decisión política que nos permita proyectarnos como país en los próximos 50 años, en relación a su estrategia de desarrollo energético.
En general, los países establecen como objetivos de política energética la seguridad del suministro (que haya energía disponible), la eficiencia del sistema (a costos directos bajos) y la diversificación de las fuentes (no apostar por una sola fuente) y la sustentabilidad del sistema (reducir impactos locales y globales). En Chile se ha agregado un objetivo adicional, relacionado con integrar la variable equidad como un objetivo de la política energética.
En este contexto, el uso eficiente de la energía (EE) se plantea a nivel mundial, como uno de los pilares de las políticas energéticas, debido a que promueven el crecimiento económico y desarrollo de un país y al mismo tiempo permiten aumentar la seguridad energética, reducir la dependencia de energéticos importados, aumentar la equidad en el acceso a la energía y obtener reducciones de contaminantes atmosféricos y de emisiones de gases de efecto invernadero.
El Programa País de Eficiencia Energética (PPEE) presentó hace algunos meses una estimación del potencial técnico y económico que tiene nuestro país para ahorrar energía en esta década. El total de reducción del consumo en un escenario optimista es equivalente a la energía consumida en un año por 4,3 millones de vehículos o la energía eléctrica consumida en un año por 18,2 millones de familias. El escenario pesimista presenta un ahorro de energía equivalente a lo consumido en un año por 2,3 millones de vehículos o por 10 millones de familias. En términos de energía eléctrica, al año 2020 se requerirían alrededor de 1.619 MW menos en nuestros sistemas eléctricos, retrasando la necesidad de inversiones en el sector eléctrico.
No obstante estas buenas noticias, desde el Ministerio de Energía se han dado señales equívocas respecto al impulso que este Gobierno le dará al buen uso de la energía. Se ha reducido el presupuesto destinado a la EE, se ha reducido el personal calificado que contaba el PPEE y no se ha ejecutado ninguna de las acciones que se tenían previstas para el 2010.
Por eso, Presidente, una decisión de largo plazo, en la que tanto las familias, las empresas productivas del país, el Gobierno y el medio ambiente ganan, es invertir decididamente en el ahorro de energía o Negawatts, la fuente más limpia, barata y accesible de tener energía.
Al menos, podríamos ahorrarnos tres Barrancones en nuestro país.


























Electricidad por siempre
Chile una nación con 4200 kilometros de mar y haciendo uso del carbón para producir energioa electrica es insolito,teniendo tanto mar no rtequerimos nada mas que invertir en generadores electricos en el borde costero y tendremos movimiento poermanente con mareas que no cambian solo pueden ser mas altas o bajas pero el continuo movimiento no produce gasto ninguno solamente el de la inversión y mantenimiento, es caro diran algunos pero a lo largo del tiempo es barato ¿qué esperamos para que los grandes inversores empiecen? y sin provocar manifestaciones de medioambientalistas el futurop de Chile siempre ha estado en el mar, y las autoridades no se han querido dar cuenta.