Nuevamente la polémica cruza los umbrales de la política, las iglesias y el mundo laico. Hace unos días atrás, los Senadores Isabel Allende, Guido Girardi, Ricardo Lagos Weber y Alejandro Navarro enviaron una carta al Presidente del Senado, retirando su apoyo al proyecto de ley que pretende establecer en Chile el matrimonio homosexual, tras un diálogo con las Iglesias Evangélicas. Por su parte, Fulvio Rossi, artífice del proyecto mantuvo inalterable su respaldo, por lo que la iniciativa siguió en tramitación.
Tras los hechos, el movilh (Movimiento de Integración y Liberación Homosexual) señaló que “uno de los requisitos de la transparencia ciudadana y política es aclarar cómo, con quién y cuándo los parlamentarios elegidos democráticamente toman decisiones de interés público. Pero en este caso, los Senadores nada han aclarado y se han limitado a señalar que retiran su respaldo a un proyecto de ley tras escuchar la opinión de iglesias evangélicas”.
Pero la polémica no terminó ahí, Carolina Tohá, en su calidad de Presidenta del PPD, afirmó a movilh que los Senadores Lagos Weber y Girardi mantendrán su firma de apoyo al proyecto de ley. Declaraciones que fueron confirmadas por Ricardo Lagos Weber.
Finalmente, y después de tanta “vuelta de carnero” cabe preguntarse ¿cómo se manejan las presiones y los apoyos frente a los nuevos paradigmas? ¿cómo lo haría usted?

























Ni chicha ni limonada?
Nuestras posturas ambiguas o que un día se aprueban
y al siguiente se niegan corresponden a parte de nuestra
idiosincracia. A una total falta de identidad como personas.
A portar cientos de verdades y no verdades ocultas. De
ser partícipes y protagonistas a través de la vida y desde
la cuna de una serie de actos, mitos, costumbres, prejuicios
sistemas de vida, absurdos, contradicciones, cobardías,
negaciones, traumas, fobias y un sinfín de cosas más
NO resueltas. Parecemos altamente maduros, pero no
lo somos. Trancas que afloran cada cuarto de hora.
Comodidades que nos hacen ser arrastrados por la
marea, es decir las opiniones de la masa, porque se
termina siendo más simpáticos, amistosos, rentables,
acogidos por el medio social. También políticamente
correctos.
Se debe salir a bailar diversos bailes como se puedan
bailar. Mejor si se sabe de todos. Culturalmente amplios,
pero las explicaciones agravan las faltas. No se pueden
tomar decisiones deliberando por cinco minutos y con
tantos pocos dedos de frente, que se es influído por
una secta, religión, partido, etc.
Nadie tiene la última verdad. El que esté libre de pecado
que lance la primera piedra. Los evangélicos son respetables,
desde todo punto de vista, pero igual que todas las demás
comunidades religiosas, debieran mirarse un poco hacia
adentro, como familia religiosa y humana, para captar y
evidenciar a sus componentes y a su estructura, que es
conformada por personas de todas índoles sexuales.
No se puede rechazar a los demás lo mismo que se
acepta dentro de la propia casa. Eso es inconsecuencia
y nada de trascendencia. Poca humanidad y sensibilidad
social. Algo de lo que se jactan las iglesias de poseer
en abundancia dentro de sus comunidades. Al lanzar
las piedras, las manos se deben mostrar. No esconderlas.
Asumir es ser valiente. Primer sintoma de madurez como
humanos, padres, políticos, empresarios, profesionales
amigos, ciudadanos, etc.