por Carlos Portales
El
panorama de las campañas políticas que muestran tanto la prensa
como los noticiarios de televisión es deprimente. Es
como estar presenciando un combate cuerpo a cuerpo en alguna película
de guerra entre dos comandos enemigos -Frei y Piñera- o
encontrarnos frente a una balacera con fuego cruzado entre dos bandos
enemigos de la mafia que intentan apoderarse de algún barrio de la
ciudad. Probablemente, Enríquez-Ominami sea una excepción y esté
intentando planetar su emergente candidatura de un modo diferente.


























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