Por Rodrigo Morales, profesor de sicología
Parecía inminente la noticia de la primera víctima fatal por la influenza AH1N1. Con el alto número de contagiados la estadística debía hacerse presente. Lo que no deja de llamar mi atención es que el inicialmente llamado "virus ABC1" -esto porque a nuestro país llegó con los aviones, los viajes, el Caribe y la buena vida- cobrara su primera víctima en la humanidad de un señor común y corriente, de hospital público de Puerto Montt, nada más lejos y distinto del Caribe. Inevitable pensarlo: incluso en la epidemia la dignidad está repartida de modo sospechoso. De igual forma esto no debería sorprendernos, esto ya lo sabíamos.
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